La columna vertebral consiste en un complejo sistema de huesos, discos intervertebrales, articulaciones y ligamentos que proporcionan estructura y movimiento al cuerpo. La columna vertebral también funciona para proteger la médula espinal y los nervios de lesiones. Un problema con cualquier componente de esto complejo puede provocar dolor o déficit neurológico. Las causas más comunes de trastornos de la columna vertebral son el envejecimiento degenerativo, los traumatismos, la oncología y las infecciones.

Síntomas de los trastornos de la médula espinal

La columna vertebral tiene tres regiones principales: cervical, torácica y lumbosacra. Los síntomas de un trastorno de la columna dependen de la ubicación y la causa del problema. Por ejemplo, los problemas estructurales en la columna vertebral (hueso, disco, articulación) suelen presentarse con dolor o cambio de postura. El dolor generalmente se localiza en el cuello o la espalda y se precipita con el movimiento. Los ejemplos de problemas estructurales en la columna vertebral incluyen degeneración discal o facetaria, espondilolistesis/inestabilidad y escoliosis.

Alternativamente, los trastornos de la columna que afectan la médula espinal o los nervios generalmente se presentan con dolor irradiado, entumecimiento, hormigueo o debilidad en las extremidades superiores o inferiores. Los síntomas unilaterales son más indicativos de compresión de la raíz nerviosa, mientras que Los síntomas simétricos generalmente se localizan en la médula espinal o la cola de caballo.

Diagnóstico de trastornos de la médula espinal

El diagnóstico de los trastornos de la médula espinal comienza con una historia detallada y un examen físico. Los estudios de imágenes, incluidos los rayos X, la resonancia magnética y las tomografías computarizadas, se utilizan con frecuencia para determinar el proceso patológico. El examen de laboratorio también puede ayudar en el evaluación diagnóstica.

Tratamiento de los trastornos de la médula espinal

El tratamiento comienza con medidas conservadoras, como medicamentos antiinflamatorios, fisioterapia e inyecciones. La modificación del estilo de vida, incluida la pérdida de peso y el abandono del tabaquismo, también puede tener un impacto significativo en los trastornos de la columna. Una vez conservador se han agotado las opciones de atención, entonces se puede explorar la intervención quirúrgica para el tratamiento del dolor y/o el déficit neurológico.

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